Andadores Infantiles: ¿son recomendables?

El uso de los andadores o “tacatás” está muy extendido, debido en terapia infantil estimulaciónparte a la creencia de que favorece la adquisición de la marcha en los más pequeños.

El desarrollo de la marcha

Para aprender a caminar, igual que en los demás hitos motores en el desarrollo del niño, el sistema nervioso debe recibir una información adecuada para poder realizar los ajustes necesarios en el control postural, el equilibrio, la carga en las piernas, la contracción de los músculos, etc. Es decir, poco a poco, el niño adquiere un patrón de la marcha, que irá modificando en función de los estímulos externos y la información de su propio cuerpo.

¿Qué ocurre cuando se utiliza el andador?

  • La información que llega al sistema nervioso no es real ni completa: la carga en los miembros inferiores, la posición… es distinta a la de la marcha natural.
  • El equilibrio que tienen que mantener también es diferente, por lo que después el niño deberá reajustar sus mecanismos para la marcha independiente.
  • La posición del niño no es fisiológica: esto puede inducir patrones alterados, como una marcha de puntillas, un control inadecuado de la postura del tronco, etc.
  • Se frena por medio del andador, y no a través de un patrón interno, por lo que el aprendizaje en este sentido también es distinto.

¿Qué dice la evidencia científica sobre esto?

Según los expertos, no sólo no facilitan la marcha, sino que entorpecen la adquisición de ésta, así como de otros hitos motores como el gateo o mantenerse de pie (Garret et al., Kauffam y Ridenour, Polacov et al.).

De hecho, asociaciones de Pediatría, como la American Academy of Pediatrics (2001), o la Asociación Española de Pediatría (AEPED, 2014), desaconsejan el uso de estos dispositivos.

Además, diversos estudios nos hablan del riesgo que los andadores suponen en accidentes domésticos. Según la AEPED, “cuadriplican el riesgo de caída por una escalera, duplican el riesgo de fractura por caída por una escalera y además adelantan la edad de caída por una escalera de los doce a los ocho meses. También aumentan el riesgo de quemaduras y de intoxicaciones”. La Guía de Seguridad de Productos Infantiles (Child Safety Product Guide), también desaconseja su uso.

Bibliografía:

  • Kauffman IB, Ridenour M. Influence of infant walkers on onset and quality of walking pattern of locomotion: An eletromyographic investigation. Percept Mot Skills 1977;45:1323-1329
  • Garrett M, McElroy AM, Staines A. Locomotor milestones and babywalkers: cross sectional study. BMJ. 2002 Jun 22;324:1494.
  • Santos – Serrano L et al. Patrones de uso, creencias populares y accidentabilidad por andador infantil (tacatá). Bases para una campaña de información sanitaria. An Esp Pediatr 1996;44:337-340
  • American Academy of Pediatrics. Committee on Injury and Poison Prevention. Injuries associated with infant walkers. 2001 Sep; 108:790-2.
  • Ávila Aburdene Reynaldo et al. Relaciones con el inicio de la marcha, gateo, uso de andadores y accidentes. Revista de Sociedad Boliviana de Pediatría 44 (1): 11-14, 2005.
  • Triviño X et al. Uso del andador en lactantes. Rev. Chil. Pediatr. 68 (6); 256-259, 1997
  • Polacov et al. Los pediatras decimos no al uso de andadores infantiles. Documento del Comité de Pediatría Ambulatoria. Sociedad Argentina de Pediatría Filial Córdoba. 1997-2009.
  • Andadores Infantiles y su uso en la población pediátrica. Merino-Andrés J. Efisiopediatric: http://efisiopediatric.com/andadores-infantiles-tacatas-uso-la-poblacion-pediatrica