El chupete… ¿Hasta cuándo?

¿Es adecuado el uso del chupete? ¿Hasta qué edad es aconsejable utilizarlo?

 Compañero inseparable para muchos bebés, parece impensable que el chupete pueda tener algún efecto perjudicial. Calma el llanto de un bebe, le ayuda a conciliar el sueño y puede reducir el estrés y el dolor en procedimientos desagradables de manera similar a como lo hace el pecho materno. Además, recientemente se ha relacionado su uso durante el sueño con una disminución del riesgo de muerte súbita del lactante.

chupete logopedia infantil

Pero los padres también hemos de saber que ese objeto “mágico” podría ser mal utilizado. ¿Cuándo es perjudicial el uso del chupete? ¿Cuándo hay que plantearse que el bebé no lo utilice o deje de hacerlo? ¿Estamos haciendo algo mal al ofrecerle el chupete? Vamos a resolver estas dudas con unos puntos concretos que habría que conocer para evitar riesgos.

Los beneficios del chupete están relacionados con su efecto analgésico y con el estímulo de la succión no nutritiva en niños pretérmino y a término.

Sin embargo, si el chupete se unta con sustancias dulces como miel, aumenta el riesgo de caries. Cuando se utiliza más allá de los doce meses de edad, aumenta el riesgo de problemas dentales y riesgo de accidentes o en el desarrollo del lenguaje.

Según la Sociedad Española de Odontología Pediátrica, la succión no nutritiva provocaría que los dientes centrales inferiores se desvíen paulatinamente hacia dentro, mientras que los que se encuentran en el maxilar superior, tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera. Esto desencadenaría una “mordida abierta”.

 Además, la acción de succionar pone en funcionamiento una serie de músculos de la cara que, junto con la posición de la lengua, hacen que, finalmente las líneas superiores e inferiores pierdan su paralelismo. Por ello los pediatras aconsejan limitar el uso del chupete hasta el año de vida.

El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría realiza las siguientes recomendaciones sobre el uso del chupete:

  • En los recién nacidos amamantados es mejor evitar el uso del chupete durante los primeros días de vida. Esto es debido a que la forma de succionar un chupete es distinta a la forma de succionar el pecho. El uso del chupete puede confundir al bebé haciendo que le sea difícil agarrarse al pezón por lo que puede causar que la madre acabe con pezones dolorosos y/o agrietados. También puede que el bebé no sea capaz de obtener toda la leche de forma efectiva, lo que puede llevar a que pierda o a que no gane peso. No hay que olvidar que el uso de un biberón puede causar los mismos problemas que el uso de un chupete puesto que la succión de la tetina de un biberón es igual a la de un chupete.
  • No está desaconsejado cuando la lactancia materna está bien establecida, habitualmente a partir del mes de vida, (al comenzar el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante). Se cree que esto es debido a que el chupete ayuda a que la lengua del bebé se mantenga en posición anterior lo cual aumenta levemente los niveles de dióxido de carbono y el tono muscular de la vía aérea. Además la succión no nutritiva que proporciona el chupete aumenta la producción de la inmunoglobulina A (IgA) y su presencia en la boca impide la obstrucción total de la boca y nariz sobre el colchón.
  • Debe recomendarse la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida como factor protector de muerte súbita del lactante. En los niños lactados artificialmente la recomendación de uso del chupete es especialmente importante ya que presenta otras características que pueden aumentar el riesgo SMSL. Habría que retirarlo, eso sí, al año, para evitar los efectos adversos, una vez se ha superado el período de riesgo de SMSL y se tiene menor necesidad de succionar.
  • Además del chupete, existen otras maniobras para calmar a un bebé: contacto piel con piel, otros métodos de succión no nutritiva, etc.

Para más información puedes visitar:

¿Necesita mi hijo el chupete? Asociación Española de Pediatría.

Referencias

Fleming P et al (1999). “Pacifier use and sudden infant death syndrome: results from the CESDI/SUDI case control study”. Arch Dis Child 81:112-116

Anales de pediatría en Abril (Barc). 2011; 74(4):271.e1—271.e5.

Autora

Verónica Martínez. Logopeda en Centro Mínimi.