Estimular el lenguaje: expresar

El desarrollo del lenguaje depende de varios factores. Para su buen desarrollo, tanto de la expresión como de la comprensión, debemos partir del pre- lenguaje, integrando los diferentes sentidos: la discriminación auditiva, la identificación visual, el movimiento, etc. También es necesaria la memoria, la capacidad de clasificación…

Respecto al aspecto de la expresión, para empezar, debemos tener una buena movilidad de los órganos orofaciales: poder mover la lengua, los labios, la mandíbula, los músculos faciales, etc. A eso se suma disponer de una buena propiocepción y esquema corporal: conocer y sentir de forma adecuada en qué posición se encuentran nuestros músculos y articulaciones y cómo se mueven.

La respiración también juega un papel importante. Debe saber respirar de forma adecuada, soplar, respirar por la nariz, etc.

Es tan importante el saber expresar como poder comprender la información que recibe.

Como padres, para estimular el lenguaje, basta con que utilicéis recursos de vuestra vida diaria. Favoreciendo la comunicación, adquiriendo hábitos, dando afecto, ya estaréis dedicando tiempo a este tema. De todas formas, os dejamos algunos ejemplos de ejercicios para que podáis trabaestimular lenguajejar el lenguaje en casa de forma más específica.

– Trabajar la respiración: soplar, hacer burbujas con una pajita, hinchar globos, hacer pompas, etc.

– Estimular el movimiento intra y extrabucal: que coma diferentes texturas, sólidos con diferentes grados de dificultad en la masticación (no es lo mismo masticar un plátano, que una manzana, o que un filete).  Untar las encías con Nocilla (o similar) para estimular el movimiento de la lengua, practicar diferentes expresiones, etc.

– Imitación: un factor fundamental en el aprendizaje es la imitación. Además, nos ayuda a adquirir seguridad y fijar lo que hemos aprendido. Por ejemplo, podemos usar canciones infantiles acompañadas de gestos, enfatizar la comunicación con expresiones faciales, imitar sonidos: (vocalizaciones, entonación, ritmo, etc).

– Vocalización: repetir sonidos, imitar a los animales (pío, guau, muuu, el sonido del caballo al trotar, etc.), cantar con las vocales (“aaaaa” en sentido ascendente y descendente),

– Animar a que incorpore los sonidos y las palabras a la vida diaria: onomatopeyas (“Pum”, cuando algo se cae, “mmm” cuando vamos a comer, etc.).

– Favorecer aquellas situaciones en las que observamos que el niño emite más sonidos o vocalizaciones.

Qué NO hacer:

– —No hablar por él: crear la necesidad de comunicar.

– No evitar los gestos. Los gestos y expresiones acompañan y apoyan a la comunicación oral. No tenemos por qué suprimirlos para estimular el lenguaje.

– —Si separamos las sílabas, la palabra pierde su significado global.

—- No hablar en diminutivo, para evitar la repetición de las terminaciones de las palabras.

—- No infantilizar.

—- No corregir: repetir la palabra bien dicha.

—- No sobrecargar. El aprendizaje y la motivación van de la mano. Si saturamos al niño cada vez que habla, será algo desagradable para él.

– Mejor, evitar el uso del chupete, por lo menos el máximo tiempo posible: puede alterar el paladar y la posición de la lengua.

Queremos recordar, que cuando existe una alteración del lenguaje, lo más adecuado es acudir a un profesional. Este post no pretende sustituir el diagnóstico ni la intervención de un profesional sanitario. Igual que cada niño es diferente, el tratamiento de las alteraciones orofaciales y del lenguaje es distinto en cada caso.

Próximamente, ofreceremos un Taller sobre el Lenguaje, ¡¡estáte atento en nuestras redes sociales!!