Los problemas de comportamiento y la integración sensorial

¿Problema de comportamiento o de integración sensorial?

En realidad, se podría decir que un problema conductual puede tener muchos componentes sensoriales. Pero esto no quiere decir que todos los niños con problemas del comportamiento tengan alteraciones en el procesamiento sensorial. Ni que todos los niños que tengan estas características de comportamiento tengan un problema. Sin embargo, las alteraciones en el procesamiento sensorial existen, y son frecuentemente infradiagnosticadas.

Según Debra Dickson, experta en Tratamientos del Neurodesarrollo e Integración Sensorial, el comportamiento son acciones basadas en lo siguiente:

– Estado bioquímico del cerebro.

– Estado neurológico del cerebro.

– Conexiones cerebrales

– Nuestra percepción de la situación: a partir de experiencias pasadas, nuestra interpretación…

La percepción a través de los sentidos tiene que ser organizada por el sistema nervioso central. La habilidad para la filtración y coordinación de toda esa información que nos llega, para en base a ello aprender e interaccionar con el medio, es la Integración Sensorial.

Los niños que tienen un problema de procesamiento sensorial, es decir, que no pueden procesar la información sensorial de forma adecuada, están continuamente en un estado de estrés. Esto puede conllevar que el niño tenga que escapar de esa situación que le produce una mala interpretación, o bien que luche contra ella: reaccionar con el comportamiento.

Algunos procesamientos implicados en la integración sensorial:

–  El sistema vestibular: un mal procesamiento a este nivel puede suponer, por ejemplo, que al niño le den miedo las actividades que impliquen movimiento, o bien lo contrario: que no puede mantenerse quieto, que busque desequilibrios con acciones peligrosas, se balancee, etc.

–  El sistema propioceptivo: los receptores sensitivos de nuestro cuerpo nos dan información sobre el estado de nuestros músculos y articulaciones: movimientos, posición, estado de contracción o estiramiento…

– Otros sistemas sensoriales: visual, táctil, auditivo, olfativo… proporcionan diferente información (lo que vemos, lo que oímos, lo que sentimos) que el cerebro tiene que organizar y coordinar para conseguir un correcto procesamiento sensorial. Por ejemplo, el niño puede tener problemas para probar diferentes texturas en los alimentos, tener cierta hipersensibilidad a algunos olores o sonidos, o no tolerar que le vistan.

Además, Dickson señala factores que pueden aumentar el estrés que produce esta dificultad de procesamiento: alergias, calidad del sueño, nutrición, factores del entorno o la función cerebral.

La Integración sensorial es, por lo tanto, muy importante en cuanto a cómo nos relacionamos en el entorno, con los demás, y nuestra manera de adquirir habilidades como aprendizaje: lograr aspectos fundamentales del desarrollo psicomotriz (coordinación, planificación del movimiento, control motor,etc.)., tener una buena autoestima, tener relaciones sociales adecuadas y sanas, etc.

Por supuesto, este artículo no trata de sustituir el consejo de un profesional sanitario. Si crees que tu hijo tiene un problema de comportamiento o de procesamiento sensorial, como puede ocurrir en niños con TDAH o Trastorno del Espectro del Autismo, te recomendamos que consultes a un terapeuta ocupacional o a tu pediatra, para poder establecer un diagnóstico y empezar un plan de terapia que contemple la integración sensorial. También resaltamos que, igual que ninguno sentimos de igual manera, no hay un tratamiento igual para cada niño, ni podemos establecer un diagnóstico basándonos sólo en lo que proponemos en este artículo.

Autora: Marta Pérez Seco. Terapeuta ocupacional y Fisioterapeuta. Centro Mínimi

Más información:

SPD Foundation

The Sensory Spectrum

Sensational Kids: Hope and Help for Children With Sensory Processing Disorder (SPD ) p. 249-250 by Lucy Jane Miller, PhD, OTR